Paolo Rocca: “La buena escuela hay que hacerla con buenos docentes”

Paolo Rocca: “La buena escuela hay que hacerla con buenos docentes”

El presidente del Grupo Techint habló sobre educación, en el marco del egreso de la primera camada de estudiantes del secundario que su compañía fundó en el país.

Con 700 horas de clase no podés aprender lo que en otros países se aprende en 1.200, es lógico que no puede ser así”. La dureza del diagnóstico contrastó con el tono amable en que Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, pronunció esas palabras. Lo dijo como quien sabe hace rato que las cosas son como son en materia educativa y, en especial, en un país como la Argentina. La ocasión no era menor: el que es considerado el hombre más rico del país brindó una entrevista a un grupo reducido de periodistas, minutos antes de dirigirse a la Escuela Técnica “Roberto Rocca”, con el objetivo de llevar adelante una tarea mundana y, según dio a entender, placentera: ver egresar a la primera camada de estudiantes del secundario privado que su compañía fundó en el país.

La charla giró casi exclusivamente en torno al complejo ítem “educación”, tema que, se notó, lo apasiona y preocupa. En particular, la mirada de Rocca estuvo puesta en el desempeño docente: “Yo creo que hay que evaluar a los docentes para ayudarlos a crecer y para que ellos mismos puedan ver cómo ser más efectivos. Ahora que va a venir Nicolás Trotta (flamante ministro de Educación) al egreso le voy a decir que en nuestra escuela el nivel de ausentismo de los docentes es de 1,7%”.

El del ausentismo fue un ítem sobre el que volvió repetidas veces en el encuentro. “La buena escuela hay que hacerla con buenos docentes y eso sólo se logra con formación docente”, afirmó, y remarcó: “Nosotros (en la Escuela Técnica Roberto Rocca) medimos el nivel de ausentismo. Pero yo visito las escuelas públicas de la zona de Campana y Zárate y uno se da cuenta de los profesores que no conocen a sus alumnos. Cada docente debería entender la idiosincracia de sus estudiantes y ajustar la enseñanza en función de eso. En cambio, es muy alto el nivel del ausentismo y el Estado no lo mide. Debería haber una medición porque es un indicador importante”.

Los resultados pobres producto de la crisis educativa, explicó, los ve luego en los obreros de su propia planta industrial: “La capacidad de resolver problemas de los técnicos que vamos tomando ha ido bajando. Podemos llegar a ver respuestas equivocadas para resolver problemas del orden de cuántos milímetros hay en un metro”.

Pero en este punto, el presidente de Techint y CEO de Tenaris (la mayor empresa del grupo) se mostró especialmente preocupado. Y, por qué no, sensibilizado, considerando que él mismo (“igual que mi padre y mis hermanos”) se formó en la educación pública: “Me duele en el alma, realmente, en el alma… ver cómo los obreros se preocupan por dónde van a estudiar sus hijos. Ellos entienden la diferencia entre poder mandarlos a una escuela privada o a una pública. Muchos tienen que decidir a cuál de sus hijos intentan darle una oportunidad mejor”.

¿Por qué un hombre nacido en Milán, Italia, abocado a la industria al nivel de dirigir un emporio global pone fichas en el ámbito educativo de la Argentina? “Mi abuelo (el fundador de Techint, Agostino Rocca) se interesó principalmente por la formación industrial. Pero para mi padre (Roberto Rocca, en cuyo homenaje se fundó la escuela) la educación fue central: esto de ayudar a las personas a desarrollarse. Mi padre tenía una visión orientada a la realización de cada uno. Una visión humanista”.

Él mismo se considera un continuador de esas ideas: “Yo le digo a los chicos que sigan su talento… cada uno tiene algo que lo mantiene despierto de noche y que lo hace pensar de día”.

Finalmente, en relación al enfoque racional que supone la pata técnica de la Educación, expresó con firmeza: “La clave es que la gente pueda aprender a hacer cosas”.

¿Sus planes educativos para el futuro? En principio no habrá una “escuela Rocca II” en la Argentina, confirmó, salvo por un par que se desplegarían en otros países donde Techint tiene presencia (en Colombia y Brasil, esbozó). Esos establecimientos se sumarían a la Red de Escuelas Técnicas Roberto Rocca, proyecto que comenzó con una secundaria en la ciudad de Pesquería, México (cuya primera camada egresó a mitad de este año) y que siguió con la que hay en Campana.

Pero prometió seguir poniendo fichas en la educación pública, a nivel local: “Ya lo estamos haciendo. Porque en la zona de San Nicolás, por ejemplo, hay secundarios industriales buenos. Estamos aportando equipamiento y podemos ayudar en la formación docente. Creemos que, así, el efecto multiplicador será mayor”.

Primer egreso, 7 años después

Cuando los habitantes de Campana vieron a los chicos entrar al edificio flamante de la Escuela Industrial Roberto Rocca, era imposible imaginar con certeza cómo sería este día: el egreso. Porque, siete años después, 50 adolescentes de la secundaria industrial fundada por Tenaris (la mayor empresa del grupo Techint) le dan “cuerpo” a eso que en 2013 era una tímida camada de chicos recién salidos de la primaria, atravesando su primer día de clases.

La ceremonia de egreso se realizó este jueves, fue conducida por Iván De Pineda y contó con la participación del ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta.

En el acto, Paolo Rocca hizo hincapié en el valor de la formación: “La industria y el medio ambiente tienen un lugar muy importante, pero la educación tiene un lugar extraordinariamente importante. La educación promueve la movilidad social”.

A los egresados, les dijo: “Hay valores que vienen de la industria que son muy importantes: honestidad intelectual, determinación, voluntad de resolver y visión racional de los problemas. Pero también hay que sumar la pasión de hacer lo que uno quiere. Buscar un talento”.

El ministro Trotta también les habló a los estudiantes: “Es su momento importante para ustedes, para sus familias y también para nuestra sociedad”. Destacó que la Argentina “necesita el compromiso con la comunidad del sector privado” y además, señaló la importancia de que la escuela ayude a generar una “ruptura de inequidades”.

“Estoy seguro de la trascendencia que tiene para la Argentina la educación técnica, como una herramienta para que el país tenga justicia y equidad. Es clave para el desarrollo“, agregó.

Afirmó que hay que generar un “proteccionismo inteligente” y remarcó que “el modelo industrial que la Argentina reclama necesita de trabajadores formados“.

Para tener una educación de calidad, destacó, “tenemos que preguntarnos cómo reducir la brecha que existe actualmente”. Y deseó que en los próximos actos haya “más mujeres egresadas”.

Es que de los primeros 50 chicos que este jueves terminaron la secundaria, sólo 6 son mujeres. Sin embargo, el director de la escuela, Ludovico Grillo, explicó a Clarín que “en las últimas camadas el cupo femenino subió y este año ya ingresa un 35% de chicas”.

Julián, Kevin y Brenda son tres de esos egresados. Los varones tienen 18 y son de Campana, hijos de padres profesionales. Brenda tiene 19 y es de Zárate. Su padre es gendarme y su madre, ama de casa.

Los tres hicieron este año 200 horas de pasantías profesionalizantes (el fuerte de esta escuela) en empresas ligadas a la orientación que eligieron. Julián, electromecánica. Los otros dos, electrónica.

De esa experiencia, Brenda destacó que se dio cuenta de que aplicaba sus conocimientos pero de un modo más indirecto de lo que ella había imaginado: “Fue muy interesante, realemente”.

A diferencia de sus compañeros -que van a estudiar carreras tecnológicas- ella piensa seguir Veterinaria en la UBA: “Me voy para Buenos Aires porque es una carrera exigente”. ¿Pero tuvo sentido estudiar en un industrial? “Sí, por las habilidades que aprendí, que me van a servir. La tecnología se aplica a todo”, respondió.

De gestión privada

En un contexto de caída de los secundarios industriales (que de a poco intentan renacer con unas pocas cifras a su favor) conviene recordar que el “Roberto Rocca” es un establecimiento de gestión privada, donde el 100% de los chicos tienen becas de entre el 50% y el 100% de la matrícula. Más precisamente, el 60% goza de becas entre el 80% y el 100% de la cuota.

Para los habitantes de la zona, el valor social de esta escuela es central. Porque, aunque muchos chicos de séptimo grado se inscriben en el proceso de admisión y obviamente no logran entrar, esa curso de ingreso de 13 semanas es aprovechado como un “nivelador” (o al menos así es concebido), que se transita en forma gratuita.

De ese rol puntual en la comunidad no dicen mucho las cifras, que igual conviene informar: la escuela está integrada por 95 docentes y 394 alumnos. Los chicos cursan tres años de una suerte de “ciclo básico” y luego pasan al “ciclo superior”, que tiene dos especializaciones: electrónica y electromecánica.

La escolaridad es doble. Y como pasan todo el día en el colegio, una fuente allegada a la institución explicó que “por eso no se admite mucho a los chicos que no sean de Zárate o Campana… la idea es que la escuela esté conectada con las comunidades locales”.

En los papeles de presentación de la “Roberto Rocca”, se aclaran dos objetivos primarios: “Mejorar las oportunidades de inserción laboral a los jóvenes de bajos recursos de la comunidad a partir del acceso a una educación de excelencia que motive el acceso a una educación universitaria” y “contar con una mayor cantidad de escuelas capaces de formar técnicos capacitados para los trabajos industriales de alta exigencia”. Por lo bajo, no obstante, circulan aclaraciones que buscan rebatir preconceptos inevitablemente instalados: que de ningún modo la idea fue gestar recursos humanos amoldados al grupo Techint. Que el interés de Paolo Rocca por la industria se traduce en un interés por el empleo. Que su mirada es social.

Clarin 20/12/2019

2019-12-20T10:17:38+00:00