Jorge Guajardo ex embajador de México en Beijing y uno de los mayores expertos globales en el comercio con China aconsejó a los empresarios que expliquen a sus gobiernos que ”no se puede competir con China”. . Los cambios en el gigante asiático y lo que ya están haciendo desde México, Chile, Colombia con políticas restrictivas. Uno de los paneles en Alacero Cartagena, enviada especial En una ciudad marítima como Cartagena, rodeada por el Atlántico y un poco más allá por el Caribe colombiano, no es una buena idea hablar de tsunami. Pero esa es la metáfora que empleó uno de los mayores expertos en China para explicar lo que está sucediendo con la industria del acero y otras más. El mexicano Jorge Guajardo aconsejó a los 600 “barones” del acero convocados aquí por Alacero, la entidad que los cobija en América latina, que expliquen a sus gobiernos que “no se puede competir con China. No hay eficiencia que alcance, tecnología que sea suficiente. No queda más remedio que prohibirla”, soltó ante generalizados aplausos en un auditorio más bien frio en demostraciones. La jornada arrancó con una advertencia del CEO de Alacero, Ezequiel Tavernelli, quien soltó: “Este Summit ya cumplió 24 horas, en ese tiempo, China produjo 2 veces enteras el acero que produce Colombia en todo un año. Y en 20 días, China habrá producido la misma cantidad de acero que América Latina en todo un año. Pero no lo produce de cualquier forma. Según la OCDE el acero chino tiene diez veces más subsidios que los países desarrollados. Esa es la magnitud de la distorsión del mercado al que nos enfrentamos. Y nuestro desafío es seguir impulsando la industria de América Latina en este contexto”. Anthony de Carvalho, de la OCDE, le puso números al tsunami. Se calcula en 727 millones de toneladas la sobre producción global en 2026, cuando Argentina, por ejemplo producirá 1,2 millones de toneladas este año. “Se necesita una acción urgente, China subsidia en impuestos, con el precio de la energía y créditos blandos, entre otros”, sostuvo el experto. Fotografía del Camellón de los Mártires frente a la Torre del reloj, en Cartagena, Pero la alarma sonó por el grado de desindustrialización de las economías emergentes. Mientras en China el PBI industrial ya es el 30%, en México declinó al 18% y en Argentina al 21%. Fue Guajardo quien hizo un llamado a la acción. Contó que China cambió su modelo, pasando de la urbanización cuando crecía al ritmo de 2,5 Nueva York año con lo que implica en términos de vivienda, infraestructura y además decidió fabricar todo lo que se necesita dentro del hogar. “Todo eso cambio, urbanizó a unas 20 millones de personas pero se estancó el crecimiento poblacional y como China no cierra fábricas decidió desde 2021 exportarle lo que no consume al mundo”, señaló. Frente a ese cuadro de situación, Guajardo alentó a los industriales. “Tienen que explicarle a los gobiernos que no hay manera de competir contra China. No se trata de tener mejores procesos. O los detienen en la frontera, o cierran sus fábricas”. En su visión, no es cuestión de aranceles sino prohibir lo que los paises producen y dejar ingresar lo que no producen. Y advirtió la tentación de los gobiernos de dejar entrar a los chinos por sus bajos precios: “Son tan artificiales que nos van a quebrar a todos, y entonces tenemos una dependencia.Por definición, el arancel es inflacionario, pero peor es cerrar las fábricas”. -Argentina le exporta a China desde litio a carne, cómo hace si le cierra la frontera?, le preguntó Clarín a Guajardo. -Esas materias primas tienen mercado en el mundo. Si no la venden a China, van a otro lado. Al final de la jornada, uno de los asistentes preguntó a una mesa de CEOs, ¿por qué no competirle a China? -El mundo tardó casi 50 años en ponerse de acuerdo para poner las reglas de comercio. El problema es que China dijo que las iba a cumplir, cuando ingresó a la OMC en 2001, pero no cumplió y ese árbitro se quedó sin herramienta. En 2002 producía el 4% de las manufacturas del mundo, hoy es el 30% y apunta al 45%. Lo hizo con subsidios y sin cumplir ninguna regla. Es muy difícil competir con estas condiciones, respondió Máximo Vedoya, CEO global de Ternium. y desde hoy flamante presidente de Alacero.

Clarin – 13/11/2025